viernes, 28 de noviembre de 2008

Curas, guantes y otras historias




Mis primeros pasos en la educación religiosa católica fueron interesantes, llenos de camaradería y un poco rudos

Resulta que en los años 70s en mi país había tantos niños y niñas que necesitaban adoctinamiento y tan pocas (y pequeñas) iglesias católicas, que se creó un "Programa de Catequesis en Casa" Este consistía en buscar a una mamá por barrio que era la que daba las clases de catecismo en su casa y después reportaba al cura los avances o retrocesos en la fé de sus piadosos pupilos

El programa dio muy buenos resultados y muchas madres se inscribieron, probablemente el hecho de que el cura fuera un español guapo de aproximadamente unos 30 años (que salía a correr en una pantalonetita y camiseta) tuvo algo que ver en la decisión...Pero bueno, en todo caso, mi primera educación religiosa la recibí de una mujer fuerte e inteligente, mi mamá, que también se inscribió en el programa

Recuerdo que nos reuníamos una vez por semana en la sala de mi casa a estudiar con un librito que ilustraba temas como "Jesús es mi amigo" o "Dios es un padre bueno" y no se me olvida cómo mi mamá planeó esa clase para que los niños que no tenían papá (porque no sabían quién era o porque había muerto), supieran que Dios podía ser también un tío bueno o un abuelito bueno...

Pero la mejor parte del catecismo era cuando la clase terminaba y niños y niñas nos íbamos al patio de atrás para boxear

El cuadrilátero era la cuna vieja de mi hermano menor que ya no usábamos y las estrellas eran dos pares de guantes rojos que el "Niñito Dios" nos había traído la navidad pasada. Había de todo, hombres contra hombres, mujeres contra mujeres y al final el campeón pelearía contra la campeona. Los niños generalmente eran muy rudos entre sí y se aprovechaban de los más pequeños o débiles y las niñas, al principio, nos pegábamos tímidamente pero cuando le tomábamos gusto al deporte también dábamos con todo

Yo como ya he dicho era muy flaca, así que a mi mamá le daba horror que me desarmaran en el cuadrilátero. Por eso ella era mi "manager" y me organizaba las peleas con las niñas que no sacaban sangre o con niñitos menores que yo.Por supuesto que con esa clase de asesoría mi carrera en el boxeo no fue para nada larga, aunque muy en el fondo yo sabía que nunca iba a llegar al "Salón de la Fama del Boxeo", además me quedé con todos los dientes

Pero como lo bueno termina pronto, el día que Catalina le rompió la boca a Rodolfo Enrique mi mamá decidió que era mejor parar el espectáculo porque además no se veía muy bien que los niños regresaran de su clase de catecismo con labios rotos, ojos morados o raspones.Por eso cuando ví Billy Elliot no pude entender cómo él no aprovechó una oportunidad que para mí a su edad habría sido de oro


1 comentario:

Laura dijo...

Que dias tan bien aprovechados: primero la clase de catecismo y despues jugar al box con los amigos! Genial! Jajaja!